Cómo ser diseñador de moda y no morir en el intento / La sargenta de la discoteque

¡Hola preciosuras!, después de estos días de tanto coser he acabado un poquito hasta el moño de tanto hilo, tela y tijeritas, por eso he decidido tomarme un respiro y compartir con todos vosotros una experiencia de esas surrealistas que solo te pueden pasar si eres un diseñador de moda en pañales, como lo era yo años atrás; y retomar la sección “Cómo ser diseñador de moda y no morir en el intento“, además así de paso nos echamos unas risas que es viernes y hay que celebrarlo.

Pues bien, esta historia pasó hace algún tiempo, en una época en la que -sin saber porqué- muchas personas me empezaron a proponer colaboraciones sin ton ni son, y yo, al ser novato y con tan poco criterio, no decía que no a ninguna, vamos que me lanzaba a todo.

Un día recibí un email en el que me proponían hacer un desfile en una sala estupenda, con unas modelos estupendas, con un maquillaje estupendo, y con todo súper estupendo; tan estupendo que lo llego a recibir ahora y directamente se hubiera ido a la papelera de reciclaje pero en aquel entonces no solo parecía súper estupendo sino que además era gratis, vamos que no había ser humano que se negara a aquella proposición.

Mi respuesta fue rauda y veloz: “gracias por contar conmigo… bla, bla, bla… estaré encantado de participar en el desfile, bla, bla bla..”; tras algunos emails más y alguna llamada de teléfono, un día X de un año Y me planté con mis vestidos en la sala súper estupenda -eso sí me llevé a una amiga de apoyo moral y logístico-.

Al llegar a la sala teníamos que preguntar por la responsable de organización, una chica que parecía muy maja, nos recibió, nos atendió y nos aclaró las pocas dudas que podíamos tener.

La verdad es que aquel lugar -de primeras- no me dio muy mala impresión. Era un un sitio moderno, amplio y oscuro, lo que me hizo suponer que allí dentro habría que tirar mucho de luz artificial.

La primera sorpresa llegó cuando aparecieron las 10 modelos, momento en el que la organizadora del desfile, de repente, y sin avisar se transformó en una sargenta de infantería que a base de gritos secos las mandaba a callar y las mantenía más rectas que unas velas, vamos que solo le faltaba un látigo rollo domadora de circo y liarse allí mismo a leches con todo ser viviente; obviamente en ese instante hubo un intercambió de miradas entre mi amiga y yo, y pensamos “pero bueno, y el diablo de Tazmania este de dónde ha salido”, “que alguien la ate o le dispare un dardo tranquilizante para rinocerontes porque esta chica se nos va de las manos”. Eso sí, era una sargenta, pero efectiva como ella sola, creo que en cuanto las modelos la veían venir no solo dejaban de parpadear sino que se hacían “pi pi” encima del miedito que les entraba, así que no había orden que la organizadora diera que las modelos no siguieran sin decir ni “mu”.

La sargenta era curiosa, una de esas personas que te miran con una sonrisa, que son todo diplomacia, y en el fondo parecen estar pensando: “en este mundo todos son subnormales menos yo, que soy una diosa salida del Olimpo”.

Después de ese momento extraño fuimos al backstage, horas de maquillaje, peluquería y cambios de ropa, todo muy alborotado, tanto que solo me recuerdo dando vueltas sobre mi mismo intentando estar en todos lados a la vez. Modelos saltando, sacándose selfies sin parar y corriendo de allá para acá como si se hubieran dado un baño de cuerpo entero en café bien cargadito de cafeína.

Luego llego el momento del desfile, otro estrés, porque tenía que dar la salida a las modelos, lo que supone que tienes que estar hiperconcentrado para dar las órdenes justo en el momento adecuado y que el desfile no quede hecho un churro o descompasado en el tiempo. Ya me había tocado hacerlo en varias ocasiones así que dentro de lo que cabe quedó más o menos decente, eso sí la organizadora sargenta no me quitada el ojo de encima y me miraba como diciendo “cómo te equivoques voy para allá y te meto una guantá con la mano abierta que te voy a dejar los dientes en rompas filas y te va a estar doliendo hasta el día del juicio final”, eso sí, todo con una amplia sonrisa de oreja a oreja.

Pero la cosa no acaba ahí, justo después de que finalizara el desfile, y sin explicarme cómo, se abrieron las puertas de la sala y de repente todo se abarrotó de jóvenes con los 18 años recién cumplidos, que se peleaban por pedir una copa bien cargadita de garrafón y bailando reggaeton al más puro estilo poligonero, todo muy elegante vamos; de hecho difícilmente podía hablar con los invitados que habían venido al desfile por culpa del volumen al que habían puesto la música, aún me pregunto como aquella sala no se desplomó con aquella escandalera.

Nunca más se supo de la sargenta, su sonrisa y su mirada asesina desaparecieron sin dejar rastro igual que aparecieron. Supongo que se iría a participar en algún combate cuerpo a cuerpo o algo, no lo sé :).

Así que ahí va el consejo del día

“si recibís un email estupendo en el que os ofrecen algo estupendo y además gratis, sospechad, sospechad y sospechad porque es posible que tengáis que salir despavoridos de alguna sala abarrotada de borrachuzos y con los tímpanos inutilizados durante tres días” :).

Y hasta aquí la historieta de hoy, si queréis ver más historietas como esta y reíros un rato de mí y conmigo pasaros por aquí.

Por cierto, ¿sabéis hacer un repulgo?, pues si no sabéis no os perdáis el video de mañana.

¡Muchos besos y disfruta del fin de semana!

8 Comments
  • London wales
    Octubre 9, 2015

    Muy bueno! Pero me queda una duda…¿pudiste recuperar los vestidos?
    Felicidades por el blog!
    Saludos

    • Skarlett
      Octubre 9, 2015

      Sí claro, una vez acabó el desfile y mientras entraban los churumbeles borrachuzos las modelos fueron al backstage y se cambiaron :)

  • Maria Jesus
    Octubre 9, 2015

    Ayyy la madre del cordero, pero entre la trabsfirmacion de la Sargento y lo de los churumbeles, mas dejao ojiplatica, supongo que no te salio venta ni nada, eso da mucha rabia, pones todo de ti y luego, pero de todo se aorende cariño.
    Un beso y siguenos contando. Muackas

  • Carmen
    Octubre 9, 2015

    Todo sirve para aprender, y de paso conocer que hay gente de todo tipo y clase, una lección mas de esta vida. Creo que lo peor fueron los de diociocho, no por nada, simple envidia de no poder darme una juerga como ellos

  • Tamara
    Octubre 13, 2015

    Hay no, qué tragedia! Por suerte saliste digno de la experiencia.

    Saludos!

  • Tamara
    Octubre 13, 2015

    Quise decir “Ay”, no “Hay”…

    Saludos.

  • Eugenia Santiago
    Noviembre 25, 2015

    Me encanta tu blog, tu frescura y los temas. Descargue el dossier de telas, que hermoso y práctico, besos desde México.

    • Skarlett
      Noviembre 25, 2015

      Gracias Eugenia! Espera que te sea útil. Muchos besos

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que tengas la mejor experiencia de usuario. Si continúas navegando estás dando tu consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra Política de cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies